Encontré esta novela juvenil por casualidad, en un puesto de libros cualquiera, entre cientos de libros de segunda mano, en una encantadora y castiza calle de Madrid. Decidí darle una oportunidad por lo interesante que pintaba y por el precio, que era prácticamente regalado. La temática es simple: retrata la actividad de una banda juvenil radical de skinheads neonazis alemanes.
La escritora reflexiona, por medio de la novela, y da su propia visión del porqué de este fenómeno social basándose en testimonios reales de un skinhead. Se lee de un tirón, es muy ameno y sencillo porque está enfocado en el sector juvenil (pero no por ello es "pueril" o "insustancial"), y deja claro a las juventudes el sinsentido de este movimiento.
Fragmentos
"Sí, sentía odio. Y poco a poco yo también comencé a sentirlo. Un odio tan atroz progresa poco a poco. Odias a todos cuantos te rodean. Y lo que es peor, te odias a ti mismo. ¡No puedes ir a ninguna parte con ese odio! A ninguna parte. Te has convertido en puro odio. Y entonces agarras a alguien por el cuello, quienquiera que sea, y le haces sentir ese odio. Es así de simple. Así ocurre con el odio. Crece y crece igual que un alud.”
"En el fondo, es lo que siempre había añorado desde niño: que alguien me dijera lo que es verdadero y bueno. ¿Quién lo dice en nuestro Estado? Nadie. Todos dejan a todos chapucear e indagar. A favor de sí mismos. Iglesia, padres, escuela. ¿quién habla con nosotros? Esa es la razón por la que no podemos hablar. Porque no tenemos voz. Nadie nos enseña esas palabras verdaderas y buenas.
Estos de aquí al menos lo intentan. Eso es lo que atrae como un imán a muchos jóvenes a su causa, a la causa de derechas: alguien nos necesita, nos considera importantes, apuesta por nosotros. Los alemanes somos necesarios. Alguien nos dice lo que es verdadero y bueno y adonde conduce el camino. Eso nadie me lo había dicho hasta ahora."
"El odio que sientes hacia los extranjeros procede de algo completamente diferente. En tu caso, creo que de la marcha de tu madre. Entonces sentías rabia. La odiabas. Pero ella se había ido. Y entonces uno elige una cabeza de turco cualquiera y dirige el odio contra ella. Los ultras reducen y eliminan todos esos procesos mentales largos y complicados, para que todo resulte facilito. Lo más sencillo para todos es: Hacer lo que dice el Führer; odiar a quien ordene el Führer; todos cortados por el mismo patrón."
La escritora reflexiona, por medio de la novela, y da su propia visión del porqué de este fenómeno social basándose en testimonios reales de un skinhead. Se lee de un tirón, es muy ameno y sencillo porque está enfocado en el sector juvenil (pero no por ello es "pueril" o "insustancial"), y deja claro a las juventudes el sinsentido de este movimiento.
Fragmentos
"Sí, sentía odio. Y poco a poco yo también comencé a sentirlo. Un odio tan atroz progresa poco a poco. Odias a todos cuantos te rodean. Y lo que es peor, te odias a ti mismo. ¡No puedes ir a ninguna parte con ese odio! A ninguna parte. Te has convertido en puro odio. Y entonces agarras a alguien por el cuello, quienquiera que sea, y le haces sentir ese odio. Es así de simple. Así ocurre con el odio. Crece y crece igual que un alud.”
"En el fondo, es lo que siempre había añorado desde niño: que alguien me dijera lo que es verdadero y bueno. ¿Quién lo dice en nuestro Estado? Nadie. Todos dejan a todos chapucear e indagar. A favor de sí mismos. Iglesia, padres, escuela. ¿quién habla con nosotros? Esa es la razón por la que no podemos hablar. Porque no tenemos voz. Nadie nos enseña esas palabras verdaderas y buenas.
Estos de aquí al menos lo intentan. Eso es lo que atrae como un imán a muchos jóvenes a su causa, a la causa de derechas: alguien nos necesita, nos considera importantes, apuesta por nosotros. Los alemanes somos necesarios. Alguien nos dice lo que es verdadero y bueno y adonde conduce el camino. Eso nadie me lo había dicho hasta ahora."
"El odio que sientes hacia los extranjeros procede de algo completamente diferente. En tu caso, creo que de la marcha de tu madre. Entonces sentías rabia. La odiabas. Pero ella se había ido. Y entonces uno elige una cabeza de turco cualquiera y dirige el odio contra ella. Los ultras reducen y eliminan todos esos procesos mentales largos y complicados, para que todo resulte facilito. Lo más sencillo para todos es: Hacer lo que dice el Führer; odiar a quien ordene el Führer; todos cortados por el mismo patrón."



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